Maldición de Los Tesoros de Jaén Viejo

   Cuentan que los pueblos de Jaén antiguo (Bracamoros), contribuyeron al rescate del Inca Atahualpa. El emisario encargado de traer la infausta noticia de la prisión del Inca, debió tardar muchas semanas en salvar la enorme distancia que separa Jaén de Cajamarca, donde Pizarro tenía prisionero al Inca. Llegada la noticia se procedió, de inmediato, a reunir todo el oro y la plata que se pudo, a fin de contribuir al rescate. Los malos caminos, dieron lugar a que los portadores del tesoro se acercaran a Cajamarca muchos días después del 29 de octubre, día en que fue ejecutado el Inca.

   Ante la evidencia del lamentable suceso, los conductores del oro de Jaén, juzgaron inoficioso entregar el tesoro y resolvieron regresarlo al lugar de su procedencia, escondiéndolo en las faldas del cerro “Las Chontas” e hicieron un croquis, para posteriormente ubicarlo.

   El croquis fue encontrado muchos años después y llegó a poder del Obispo de Chachapoyas, quien siguiendo el derrotero marcado en él, logró encontrarlo, apoderándose del tesoro; pero la fortuna no acompañó hasta el fin a su Ilustrísima, pues la balsa en que iba bajando el Río Marañón, para salir al Atlántico por el Amazonas, y seguir de allí a España, zozobró en el tránsito, perdiéndose en el naufragio todo cuanto llevaba, pudiendo apenas salvar su vida.

   Cuentan también, que muchos años después, cuatro caucheros encontraron el valioso tesoro pero inconformes con el reparto entablaron una sangrienta lucha quedando muertos, en el sitio, sin que se haya tenido noticias.

(Más detalles de mitos y leyendas: Leer en el Libro Tupay Tupana y otros relatos del Alto Marañón, 2011. Celular 976719590)

Recopilación: Segundo Sergio Rodríguez Revoredo.

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